La sobrecarga de gemelos es una patología muy habitual en corredores. La mayor parte de las personas que aquejan de esta sobrecarga suelen practicar deporte a menudo y corren una media de 3 veces por semana habitualmente.

La sobrecarga de gemelos está acompañada a menudo de dolor en la parte anterior de la pierna (pudiendo crear una periostitis tibial), dolor en calcáneo (posible espolón), fascitis (dolor en la planta del pie) o sobrecarga de rodillas incluso con degeneración articular de las mismas.

Es fácil centrarnos en liberar la tensión general de la musculatura tanto gemelar como de soleos, fascia plantar y musculatura sinergista como isquiotibiales, incluso tratamiento de cuádriceps o abductores, pero deberíamos tener en cuenta cómo está toda la musculatura asociada en general del resto del cuerpo. Posiblemente tengamos un cuadro lumbar agudo, tensión cervical, o incluso hernias de disco. La patología de pierna no es sino un cuadro acompañante de un desequilibrio general de la alineación del cuerpo, no siempre debida a una mala alineación estructural por sí sola, sino también por posibles tensiones físicas a otros niveles, (nivel visceral, fascial, bioenergético). Debemos tener en cuenta toda la caga tensional de la persona, no sólo a nivel físico, también a nivel emocional, causa de desequilibrios físico-estructurales de la persona. Una simple tensión digestiva debido habitualmente a intolerancia alimenticia posiblemente a gluten o lácteos puede causar un desequilibrio lumbar, girando alineación en cadera y rodilla, causa así nuestra molesta sobrecarga de gemelos. También es posible este desequilibrio energético visceral por una gestión emocional dificultosa de alguna situación personal.En cada caso en concreto tendremos en cuenta el factor personal que crea dicho desequilibrio.

Gracias a un abordaje multinivel podemos aliviar nuestro dolor agudo en gemelo, fascia o rodilla, podemos alinear miembros inferiores para que la sobrecarga cese y la alineación contribuya a no generar más sobrecarga diariamente al andar o correr, además de liberar la presión en articulaciones de rodilla, tobillo y cadera, aliviando así también la sobrecarga lumbar o posible cervical.

En fin, que este síntoma como cualquier síntoma físico no es más que el punto de alarma que genera el cuerpo para avisarnos de un desequilibrio estructural y bioenergético general, que tratado de forma integrativa nos llevará a una mejoría significativa y perdurable en el tiempo.

Paula Arenas. Fisioterapeuta Integrativa

 

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